El fenómeno El Niño ya se encuentra activo y podría intensificarse durante los próximos meses, configurando un escenario con mayor disponibilidad de agua, pero también con riesgos de excesos hídricos en algunas regiones productivas.
La última actualización de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) indica que El Niño continuará fortaleciéndose hacia fin de año y presenta un 97 % de probabilidades de persistir hasta comienzos de 2027.
Además, para el trimestre octubre-diciembre existe una probabilidad elevada de que alcance una intensidad muy fuerte. Sin embargo, la magnitud del fenómeno no determina por sí sola el volumen de lluvias en cada región.
Mayor humedad y posibles lluvias desde la primavera
Durante julio se mantuvo un ambiente húmedo en gran parte del país, con precipitaciones importantes en el norte de la Mesopotamia y tormentas sobre el noreste de Santa Fe.
Según un análisis del Centro de Capacitación Agropecuaria publicado por Agrositio, esta persistencia de humedad podría representar una influencia temprana de El Niño sobre la circulación atmosférica. De confirmarse esta tendencia, las lluvias podrían aumentar durante la transición entre agosto y septiembre.
El Servicio Meteorológico Nacional señala que las condiciones asociadas a El Niño suelen favorecer mayores precipitaciones y temperaturas superiores a lo normal en la región. No obstante, sus efectos no son inmediatos ni uniformes, ya que dependen de la época del año, la ubicación y otros factores atmosféricos.
¿Cómo podrían evolucionar las lluvias?
Las proyecciones publicadas por Meteored, elaboradas sobre la base del modelo europeo ECMWF, muestran que la señal de mayores precipitaciones podría avanzar progresivamente de norte a sur durante los próximos meses.
Agosto
Las lluvias superiores a lo normal podrían concentrarse sobre el NEA y el Litoral, principalmente en Misiones y el norte de Corrientes.

Septiembre
La señal húmeda continuaría sobre el noreste y comenzaría a extenderse hacia el centro del país, el sur del Litoral y el este del NOA.

Octubre
Las mayores anomalías de precipitación se mantendrían sobre el extremo noreste del Litoral, con posible incidencia sobre los ríos y cursos de agua de la Cuenca del Plata.

Noviembre
El núcleo de mayores lluvias podría ubicarse sobre Corrientes, Misiones, el este de Formosa y el este de Chaco.
También se proyectan precipitaciones superiores a lo normal en sectores de Santa Fe, Entre Ríos, el norte de Santiago del Estero, Tucumán y la región Pampeana.

Diciembre
La señal húmeda podría intensificarse sobre Chaco, Formosa, Corrientes, Misiones, Entre Ríos y el noreste de Santa Fe. En la región central también podrían registrarse acumulados superiores a los habituales.
Estas proyecciones representan el escenario estimado por un modelo climático y pueden modificarse en sus próximas actualizaciones. Por eso, deben considerarse como una herramienta de planificación y no como un pronóstico definitivo para cada localidad.

Una campaña con oportunidades y riesgos
Para el sector agropecuario, una mayor disponibilidad hídrica puede favorecer el potencial de rendimiento de los cultivos, mejorar la producción de pasturas y pastizales y contribuir a la recuperación de las reservas de agua.
Al mismo tiempo, aumenta la necesidad de monitorear sectores bajos, napas, caminos, sistemas de drenaje y zonas cercanas a las cuencas de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay.
El impacto de El Niño también puede variar según cada ambiente:
- En zonas bajas o con riesgo de anegamiento, resulta importante monitorear las napas, asegurar la evacuación del agua y prever alternativas para el traslado de hacienda.
- En ambientes de media loma, será necesario ajustar cultivos y fechas de siembra para reducir la exposición a encharcamientos prolongados.
- En lomas y sectores bien drenados, una mayor disponibilidad hídrica puede ofrecer mejores condiciones para apuntar a un alto potencial productivo.
Anticiparse para tomar mejores decisiones
Conocer anticipadamente la evolución del fenómeno permite tomar decisiones preventivas y, al mismo tiempo, aprovechar las oportunidades productivas.
La campaña 2026/27 requerirá observar la situación particular de cada lote y seguir de cerca los pronósticos. El Niño no asegura lluvias abundantes en todos los lugares, pero modifica las probabilidades y vuelve más importante la planificación por ambientes.
El monitoreo de la humedad del suelo, las napas, los sistemas de drenaje y las condiciones locales será determinante para ajustar las decisiones productivas durante los próximos meses.
Fuentes:

